Todos tenemos ideas. Algunas buenas, otras, no tanto. Expresarlas de manera correcta y conseguir que los demás las interioricen suele ser nuestra mayor dificultad. Si a esto le sumamos que, cuando se trata de proyectos económicos o empresariales hay que ir al grano, la cosa se complica. Y es que todos sabemos que el tiempo es oro, pero, en función de cómo lo aprovechemos y optimicemos, el producto de nuestros negocios será cobre, bronce, plata o incluso diamantes.